La Turbera Margarita, innacesible

De Arija
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La Turbera Margarita, una de las obras emblemáticas de recuperación del medio ambiente en el entorno del Pantano del Ebro, agoniza detrás una barrera de alambre de espino, barro y estiércol de animales.

Hace siete años, en 2002, la Consejería de Medio Ambiente y Caja de Burgos suscribieron un convenio de colaboración para restaurar el entorno natural de la turbera Margarita I. La entidad financiera aportó 120.000 euros para recuperar el ecosistema húmedo eliminando los drenajes, desescombrar los restos de la explotación minera, crear un sistema lagunar, recuperar la vegetación, y adecuar áreas para los visitantes. También estaba previsto integrar de los contenidos de la Turbera Margarita I dentro de los programas de educación medioambiental.

Hoy en 2010 lo poco que queda de la turbera sigue en explotación, aunque la potencia de la capa de turba sea ridícula (como de un metro). El desierto de arena sigue creciendo. Y los ganaderos locales, bien sea por incultura o por avaricia, o por ambas razones a la vez, han cerrado el camino, poniendo alambre de espino hasta en la portilla canadiense que debería de impedir el paso a los animales. En el interior del recinto de la turbera recuperada se ve abundante estiércol de caballo, la valla cinegética que debe de cerrar la laguna está derribada, y muchos postes de señalización de madera están por los suelos. La masa de agua sigue sin aves ni vegetación palustre. Lamentamos enormemente no poder dar la razón a nuestro amigo Shaitan, que en 2007 anunciaba la espectacular recuperación de la turbera.

Por si todo esto fuera poco, algunos campos cercanos están siendo roturados de forma extraña. Parecen los drenajes superficiales que anuncian una nueva explotación de turba. Hace cuatro años denunciamos una situación similar. Hoy lo volvemos a hacer con las mismas energías, pero un poco más desesperanzados.