William Atkinson - Fotógrafo

De Arija
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William Atkinson

En 1852 William Atkinson, un menudo ingeniero inglés, vino a España para trabajar en la construcción del ferrocarril de Isabel II, en el tramo Alar del Rey-Reinosa. Entre 1855 y 1858 realizó un importante reportaje fotográfico, que destaca por su volumen. Es la primera colección monográfica de fotografía (no daguerrotipo) dedicada a una obra pública en España. Dado que las imágenes reflejan las obras ya finalizadas, la fecha más probable para datar las fotografías es marzo de 1857, coincidiendo con la inauguración del tramo Alar del Rey-Reinosa.

Con las fotografías se confeccionó un álbum, entregado como regalo a la reina Isabel II, que se conserva en el Archivo General del Palacio Real (Madrid-Patrimonio Nacional). Son 86 fotografías realizadas utilizando el sistema del colodión húmedo, que permite obtener un número ilimitado de copias. Empleaba dos cámaras, con una tomó 48 imágenes estereoscópicas, y con la otra 38 fotos convencionales. Predominan los temas ferroviarios, quizás para documentar los trabajos que le encomendaron. Pero también hay escenas de los pueblos de la comarca, paisajes, y una galería de retratos de personas relacionadas con las obras del ferrocarril: el contratista George Mould, los ingenieros Alfred S. Jee y Carlos Campuzano, el montañés Basilio Canales, Indalecio Sanchez Porrúa, el mayoral de la diligencia, un guardia civil, un vizcaíno, y un autoretrato que presentamos a la izquierda.

El método del colodión húmedo utilizaba el vidrio como soporte de una imagen negativa, y fue desarrollado por Abel Niepce en 1851. La emulsión utilizaba entre otros componentes clara de huevo, por lo que también se conoce como fotografía a la albúmina. El proceso al colodión obligaba a preparar las placas in situ momentos antes de ser utilizadas. El fotógrafo se desplazaba con todo un cuarto oscuro desmontable. Atkinson muestra sus instrumentos en una de sus fotografías estereoscópicas. Las placas así preparadas tenían una conservación limitada.

Nos podemos imaginar a este joven ingeniero revelando estas fotografías en sus habitaciones del Parador de Reinosa. En una Reinosa frecuentada por los arrieros a los que retrata delante del Parador de Diligencias, con las nieves coronando el Pico Cordel, ya acercándose la primavera. Por aquellos años algunos fotógrafos británicos eran al mismo tiempo informantes o espías de su Gobierno. Desconocemos si Atkinson realizaba también este tipo de misión.